Ésta es la primera “pequeña” receta en el blog, para inaugurarlo he escogido una de mis recetas preferidas para las temporadas de frío. Quiero compartir esta  receta porque es sencilla, poco calórica y muy nutritiva. Es ideal para un día de frío como entrante o como plato único para cenar. Entre otras ventajas hay que destacar que la zanahoria es un vegetal muy beneficioso para la salud, es antioxidante y contiene propiedades anticancerígenas.

Es una verdura saciante que no pierde sus propiedades al ser cocinada. La podemos comer cruda o elaborada y la encontramos durante todo el año en el mercado, pero es de noviembre a marzo cuando es de mejor calidad. A la hora de escoger las zanahorias siempre busco las que tienen un color naranja brillante, no tienen grietas, son duras y suaves.

Los ingredientes que necesitas para hacer esta receta son:

  • 1,25 litros  de agua
  • 6 zanahorias grandes
  • 1 cebolla mediana
  • sal
  • 2 cucharadas de aceite de oliva virgen
  • pimienta rosa

Para preparar esta crema lo primero que debemos hacer es poner el agua a hervir, mientras coge temperatura lavamos y troceamos las zanahorias y la cebolla. Una vez que llegue a ebullición añadimos los vegetales al agua, salamos a nuestro gusto y vertemos las dos cucharadas de aceite. Yo, personalmente apenas le añado sal y el resultado no es para nada insípida gracias al intenso sabor de la zanahoria. Bajamos el fuego para que se haga lentamente y dejamos que hierva unos treinta minutos. Finalmente lo pasamos por un procesador de alimentos y lo espolvoreamos con pimienta rosa recién molida. Así de sencilla, es tremendamente exquisita, pero para acompañar podemos añadirle picatostes, trozos de queso o pequeñas tiras de jamón. En esta ocasión la acompañé con queso parmesano rallado.

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Es una receta que hago desde hace años y que nunca defrauda. Si tenéis la oportunidad de prepararla con zanahorias recién recoletadas notaréis la diferencia.

Bon appétit!

 

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